La mejor época para hacer trekking en Cusco suele situarse en la temporada seca entre abril y octubre, aunque no todos estos meses ofrecen exactamente las mismas condiciones. Si buscas el clima más estable, mayo a septiembre suelen ser los meses más seguros para caminar por los Andes.
Sin embargo, elegir cuándo hacer trekking en Cusco no debería depender únicamente de si es temporada seca o de lluvias. Junio y julio ofrecen excelentes condiciones meteorológicas, pero también coinciden con uno de los momentos de mayor afluencia turística en Cusco. Los meses de transición, especialmente abril, mayo, septiembre y octubre, pueden ofrecer un equilibrio mucho más interesante entre clima, paisajes y cantidad de visitantes.
Además, no todos los trekkings reaccionan igual a la lluvia. Una caminata corta por antiguos caminos incas como Huchuy Qosqo o la caminata Chinchero Urquillos puede seguir siendo perfectamente viable en determinados momentos de la temporada húmeda, mientras que una expedición de varios días por Salkantay o Choquequirao cambia considerablemente cuando los caminos están mojados.
Para la mayoría de viajeros, recomendamos realizar los grandes trekkings de Cusco entre mayo y septiembre. Son los meses con mayor probabilidad de encontrar caminos secos, buena visibilidad y condiciones más estables.
Entre mayo y septiembre las precipitaciones suelen ser mucho menores y los caminos se encuentran generalmente en mejores condiciones. Esto resulta especialmente importante en trekkings largos, donde varios días consecutivos de lluvia pueden convertir una ruta exigente en una experiencia mucho más complicada.
También aumenta la probabilidad de disfrutar de cielos despejados y buenas vistas de nevados, lagunas y paisajes de alta montaña.
La contrapartida es el frío. La estación seca no significa temperaturas más cálidas. En Cusco, julio registra algunas de las temperaturas mínimas más bajas del año, y en campamentos situados a más de 4.000 metros las noches pueden ser especialmente frías.
Hay otro factor que no debería ignorarse al decidir cuándo hacer trekking en Cusco: las festividades. Junio es uno de los meses más importantes del calendario cusqueño. Las Fiestas del Cusco se desarrollan durante gran parte del mes y culminan con el Inti Raymi el 24 de junio. Es una experiencia cultural extraordinaria, pero también significa una ciudad especialmente activa y concurrida.
Si quieres combinar trekking con el Inti Raymi, vale totalmente la pena. Lo único que recomendamos es planificar alojamiento, vuelos, Machu Picchu y los principales servicios con más anticipación. Eso también incluye Salkantay o Camino Inca como caminatas famosas hacia Machu Picchu.
Si, en cambio, tu prioridad absoluta son las montañas y prefieres una experiencia más tranquila, mayo, agosto o septiembre nos parecen más equilibrados que junio.
Si podemos elegir libremente, nos gustan especialmente los meses de transición.
Abril y principios de mayo conservan todavía buena parte del verde dejado por la temporada de lluvias, mientras que septiembre y octubre permiten disfrutar de condiciones generalmente favorables antes de que se establezca plenamente la época húmeda.
También suele haber menos presión turística que durante junio y julio.
Esto puede marcar una gran diferencia no solo durante el trekking, sino durante todo el viaje: calles, restaurantes, excursiones y algunos de los mejores lugares para tomar fotos en Cusco se disfrutan de otra manera cuando la ciudad no está en uno de sus momentos de máxima afluencia.
En la práctica, las estaciones no cambian de un día para otro y observamos años en los que las precipitaciones comienzan ya durante octubre. Por eso, cuanto más te acerques a noviembre, mayor flexibilidad conviene mantener.
Para un viaje convencional puedes encontrar una explicación más general en nuestra guía sobre la mejor época para viajar a Cusco. En trekking, sin embargo, la lluvia tiene consecuencias adicionales porque afecta directamente al estado del camino y a varios días consecutivos de actividad.
La principal ventaja es encontrar senderos más firmes y menos barro, algo especialmente importante en rutas con fuertes ascensos y descensos.
También suele haber:
Pero existen también inconvenientes.
La radiación solar en altura es intensa, los paisajes pueden estar más secos y las noches son frías, especialmente en junio y julio.
Durante junio y julio la presión turística es alta, algo que se nota especialmente en rutas muy conocidas como el Camino Inca o el Salkantay Trek.
Entre aproximadamente noviembre y marzo aumenta la frecuencia de precipitaciones, aunque eso no significa que llueva durante todo el día ni que todas las caminatas sean imposibles.
La gran ventaja visual es que los paisajes se vuelven mucho más verdes y muchas cascadas llevan más agua. Lugares como la catarata Perolniyoc pueden resultar incluso más espectaculares que durante la temporada seca, precisamente porque la caída de agua tiene mucho más caudal. Además, en numerosas rutas encontrarás menos excursionistas.
El problema aparece sobre todo en caminos de tierra:
En un trekking de un día puedes volver al hotel, ducharte y secar todo el equipo. En una ruta de cuatro o cinco días, la situación es completamente diferente.
Por eso somos bastante más conservadores al recomendar trekkings de varios días durante la época de lluvias.
Sí, y precisamente por eso nos gustan tanto abril, mayo, septiembre y octubre.
Puedes encontrar buenas condiciones para caminar y, al mismo tiempo, evitar parte de la afluencia de los meses centrales de temporada alta.
También te permite organizar un viaje muy completo: unos días de aclimatación, una caminata, Valle Sagrado y finalmente Machu Picchu.
La época del año no es el único factor que influye en la experiencia de la ciudadela. La hora de entrada también cambia considerablemente las condiciones, por lo que recomendamos consultar nuestra comparación de Machu Picchu por la mañana o por la tarde antes de elegir el horario.
Aunque hablamos habitualmente de temporada seca y temporada de lluvias, para planificar una caminata resulta más útil observar cómo cambian las condiciones mes a mes.
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Mes |
Condiciones para trekking |
Nuestra valoración |
|
Enero |
Lluvias frecuentes, caminos húmedos y mucha vegetación |
Mejor para rutas cortas |
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Febrero |
Uno de los meses más lluviosos; Camino Inca cerrado por trabajos de conservación y mantenimiento |
Poco recomendable para grandes trekkings |
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Marzo |
Todavía húmedo, pero comienza la transición |
Caminatas largas posibles con flexibilidad |
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Abril |
Disminuyen las lluvias y el paisaje sigue muy verde |
Muy buena opción |
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Mayo |
Clima más seco, buena visibilidad y paisaje todavía verde |
Excelente para trekking |
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Junio |
Muy seco, noches frías y gran afluencia turística |
Excelente |
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Julio |
Muy seco y especialmente frío en altura |
Excelente |
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Agosto |
Seco, estable y paisaje más árido |
Excelente |
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Septiembre |
Generalmente estable y algo menos concurrido |
Excelente |
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Octubre |
Mes de transición; pueden comenzar las lluvias |
Caminatas largas posibles con flexibilidad |
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Noviembre |
Aumenta la frecuencia de lluvia |
Mejor para rutas cortas |
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Diciembre |
Lluvias más frecuentes y caminos húmedos |
Mejor para rutas cortas |
Aquí está uno de los puntos más importantes: no existe una única temporada perfecta para todos los trekkings de Cusco.
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Trekking |
Época que recomendamos |
Por qué |
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Camino Inca 2 días |
todo el año, excepto febrero |
Camino consolidado y noche en hotel |
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Camino Inca 4 días |
abril–octubre |
Varios días caminando y noches de camping |
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Salkantay Trek |
abril–octubre |
Alta montaña, camping y cambios importantes de clima |
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Choquequirao |
abril–octubre |
Fuertes desniveles y senderos complicados con lluvia |
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Huchuy Qosqo |
todo el año |
Rutas relativamente cortas y sin necesidad de acampar |
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Vinicunca |
abril–octubre |
Mejor visibilidad y menor riesgo de nieve o lluvia intensa |
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Ausangate |
mayo–septiembre |
Gran altitud, pasos expuestos y noches muy frías |
Especialmente en el Camino Inca es importante diferenciar entre las dos versiones: Camino Inca de 2 días o de 4 días.
El Camino Inca de 2 días puede realizarse prácticamente durante todo el año, excepto en febrero, cuando la red del Camino Inca permanece cerrada. Al no atravesar pasos de alta montaña y pasar la noche en un hotel en Aguas Calientes en lugar de acampar, resulta mucho más flexible fuera de la temporada seca.
Para el Camino Inca de 4 días, en cambio, recomendamos claramente la temporada seca. La ruta incluye varios días de caminata, pasos de alta montaña y noches de camping, por lo que la lluvia y el frío pueden afectar mucho más a la experiencia y a las condiciones del camino.
Además, muchos viajeros no saben que en Cusco también es posible acercarse a zonas glaciares. Una de las opciones más impresionantes es el Glaciar Ausangate, donde puedes combinar paisajes de alta montaña con lagunas de colores intensos y vistas mucho más cercanas al hielo que en rutas como las 7 Lagunas de Ausangate.
Huchuy Qosqo es una de las rutas que sí consideraríamos durante la temporada de lluvias, especialmente si eliges bien el día.
No requiere varios días de camping y existen diferentes caminos para llegar. Algunas secciones siguen antiguos caminos incas consolidados y, al tratarse de una excursión relativamente corta, puedes adaptar la fecha según las condiciones.
Además, no existe una única caminata: se puede llegar desde Taucca, Lamay o Tambomachay. En nuestra guía sobre las caminatas para llegar a Huchuy Qosqo explicamos las diferencias entre estas tres rutas.
El Camino Inca corto de 2 días es otra de las opciones que sí recomendamos considerar fuera de la temporada seca.
La gran diferencia respecto al Camino Inca clásico es que únicamente tienes un día principal de caminata y después duermes en un hotel en Machu Picchu Pueblo, en lugar de pasar varias noches acampando. La ruta utiliza además gran parte del antiguo camino inca acondicionado.
La lluvia puede hacer la caminata menos cómoda y las escaleras de piedra pueden estar mojadas, pero las consecuencias son muy diferentes a pasar cuatro noches consecutivas expuesto al clima.
Aquí somos más claros: si puedes elegir, no recomendamos visitar Vinicunca durante los meses centrales de la temporada de lluvias.
Gran parte del atractivo de la Montaña de 7 Colores depende de poder ver el paisaje. A más de 5.000 metros, las condiciones pueden cambiar rápidamente y en días de mucha nubosidad puedes llegar hasta arriba y apenas ver la montaña.
Además, en esta altitud puede aparecer nieve, ocultando parcialmente los colores.
Si tu viaje cae obligatoriamente en enero o febrero, preferiríamos mantener cierta flexibilidad y decidir según las condiciones meteorológicas de los días anteriores.
En trekkings de varios días somos bastante más estrictos. Para nosotros, rutas como:
se disfrutan claramente más durante la temporada seca.
No se trata solamente de mojarse. Son varios días seguidos caminando, con fuertes desniveles, noches fuera de un hotel y pocas posibilidades de cambiar espontáneamente el itinerario.
Un camino embarrado durante una excursión de cuatro horas es incómodo. Después de tres días caminando con ropa húmeda, botas mojadas y lluvia continua, la experiencia cambia completamente.
Aunque el Inca Jungle no es un trekking clásico, combina caminata con actividades de aventura y desplazamientos por zonas de montaña y selva alta.
También aquí preferimos realizarlo durante los meses más secos. La lluvia no solo afecta los tramos caminando, sino también la comodidad de las diferentes actividades y el estado de los caminos.
Por eso nuestra recomendación general es bastante sencilla:
Para trekkings cortos y sin camping podemos ser flexibles. Para varios días en montaña, intentaríamos viajar en temporada seca.
No cancelaríamos automáticamente un viaje de trekking a Cusco simplemente porque visites la región entre noviembre y marzo. Lo importante es elegir otra estrategia.
Si dispones de varios días, intenta no fijar todas las caminatas de un día en fechas completamente inamovibles. Mantener uno o dos días de margen permite adaptar Vinicunca, Laguna Humantay, Huchuy Qosqo u otras excursiones a las mejores condiciones disponibles.
Además, en Cusco existen muchas caminatas de un día menos masificadas que pueden ser una excelente alternativa también durante la temporada de lluvias. Rutas más cortas, con regreso a un hotel y sin necesidad de acampar permiten reaccionar mucho mejor al clima que un trekking de varios días.
También priorizaríamos rutas:
En cambio, reservaríamos las grandes expediciones para otra época si existe esa posibilidad.
Y recuerda que febrero no es una opción para el Camino Inca, ya que la ruta permanece cerrada durante todo el mes.
Junio y julio pueden ofrecer días despejados extraordinarios, pero son también meses con noches muy frías. En Cusco, julio registra la temperatura mínima media más baja del año.
En alta montaña la diferencia puede sentirse todavía más.
Durante una caminata puedes tener un cielo completamente despejado y aun así necesitar abrigo debido al viento y la altitud.
Al mismo tiempo, la radiación solar puede ser muy intensa.
Un día perfecto meteorológicamente no hace que caminar a 4.500 o 5.000 metros sea sencillo.
Por eso siempre recomendamos aclimatarse antes de las caminatas más altas y no colocar los trekkings exigentes inmediatamente después de llegar a Cusco.
En realidad, nuestro equipamiento básico cambia mucho menos de lo que muchos viajeros imaginan.
No recomendamos preparar una mochila completamente distinta para junio que para noviembre porque el clima de montaña en Cusco puede cambiar rápidamente incluso durante la temporada seca.
Puedes comenzar una caminata con frío, encontrarte bajo un sol intenso unas horas después y terminar con viento o una lluvia corta por la tarde.
Por eso, incluso en junio o julio, no dejaríamos nunca la chaqueta impermeable en el hotel simplemente porque el pronóstico muestra sol.
Si nos preguntas cuál es la mejor época para hacer trekking en Cusco, nuestra respuesta no sería simplemente “temporada seca”.
Si pudiéramos elegir libremente, optaríamos especialmente por mayo, agosto o septiembre.
Suelen ofrecer un excelente equilibrio entre:
Abril también nos gusta mucho porque los paisajes todavía están especialmente verdes, mientras que octubre puede ser una excelente opción si mantienes cierta flexibilidad ante las primeras lluvias.
Si tu prioridad es realizar un trekking exigente de varios días, elegiríamos mayo a septiembre.
Si quieres hacer caminatas cortas como Huchuy Qosqo, Inti Punku en Ollantaytambo o el Camino Inca de 2 días, existe bastante más margen fuera de esos meses.
Y si viajas en plena temporada de lluvias, no significa que tengas que renunciar al trekking: significa simplemente que debes elegir mejor la ruta y mantener más flexibilidad frente al clima.
Las estaciones en los Andes nunca siguen el calendario de forma perfecta. Por eso, más que buscar un único “mes perfecto”, recomendamos combinar tipo de trekking, duración, altitud, estado de los caminos y cantidad de visitantes antes de decidir cuándo viajar.
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